Estimados ciudadanos y más de 7 millones de compatriotas que viven en el exterior…
Estas son mis promesas para el Pueblo coreano:
- Serviré al Pueblo para convertirla en una Nación pacífica.
- Desarrollaré la economía y unificaré nuestra sociedad.
- Promocionaré la cultura y desarrollaré nuestra ciencia y tecnología.
- Reforzaré nuestra seguridad y consolidaré la base para la Reunificación Pacífica.
- Cumpliré los deberes de la sociedad internacional y contribuiré en la prosperidad de la Humanidad…
Como Presidente de esta gran Nación, proclamo este año 2008 como el inicio del camino hacia un país avanzado, año en el cual se inicia una nueva etapa de otros 60 años de la República.
Proclamo vehementemente, el inicio de un país que cuida los frutos de la industrialización y la democratización y en donde cada uno cumple con sus deberes hacia una sociedad que colabora en el bienestar común, un país que rebosa tolerancia y dignidad.
Debemos superar la “Era de las Ideologías” para pasar a la “Era del Pragmatismo”. El pragmatismo es la teoría lógica, que atraviesa las historias de Oriente y Occidente y, es la fuente de una sabiduría práctica para avanzar ante los oleajes de la globalización.
Es el espíritu de esta época, en donde se busca la armonización del Hombre y la Naturaleza, el materialismo con el espiritualismo y el individuo con el conjunto de la sociedad, para una vida sana y hermosa.
La Corea que yo anhelo es aquella donde el Gobierno sirve a su Pueblo con devoción. Una Nación donde la economía es robusta y donde se cuida a las minorías y a los más débiles con la colaboración de los sindicatos y los empresarios. Una Nación que exporta sus mayores recursos humanos al exterior y, que a su vez, es capaz de atraer a los mejores del mundo a este país. El Gobierno de Lee Myung-bak trabajará para lograr alcanzar este sueño, de llegar a ser un país líder y avanzado.
Hay una cosa a la que debemos prestar nuestra determinación en este momento, se trata de reconocer con cabeza fría las corrientes de una era que cambia constantemente y de renovar el propósito de cambio en nosotros mismos.
En un momento de descuido, el mundo se nos va adelantando. Los países en vías de desarrollo también nos persiguen de cerca. Si descuidamos el cambio, nos veremos relegados. Si vamos en contra del cambio, se nos llevará por delante. Debemos tomar la corriente de los tiempos de cambio y crear nuestros propios cambios. Aunque nos cueste y nos duela, debemos cambiar con más rapidez. Si lo acostumbrado hasta ahora es ilógico o fuera de la corriente de la época, debemos desecharlo drásticamente. La dirección a tomar es aquella de apertura, de autonomía y de creatividad.
Salvar la economía es nuestra tarea más urgente. Debemos conseguir nuevos motores de crecimiento, con el fin de hacer una economía más activa y de crear más puestos de trabajo.
De ahora en adelante, el Gobierno prestará ayuda para que aquel que trabaja bien lo haga mejor y para los más necesitados. Asimismo, las tareas que no son de la competencia del Gobierno se traspasarán a manos privadas. Introduciremos la competitividad también en el sector público.
También reduciremos los impuestos, de este modo crecerán la inversión y el consumo.
Las empresas son la fuente de la riqueza nacional y promotor de la creación de empleos. Debemos crear un ambiente propicio, para que cualquiera pueda establecer su empresa fácilmente y construir fábricas. Reformaremos el marco legal y el mercado, con el fin de que el empresario tome la iniciativa de invertir y viaje por todo el mundo para la ampliación del mercado.
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Las pequeñas y medianas empresas que buscan la renovación tecnológica deben reactivarse aún más. Ayudaremos para que éstas se conviertan en empresas importantes, y así, competir y colaborar con las grandes empresas.
Los empresarios que administran de forma transparente y legal deben ser respetados, mientras que las empresas que invierten y que crean empleos deben ser queridos por el Pueblo.
Los sindicatos y los empresarios son dos ruedas que mueven el mismo carro. Si una de ellas no cumple su función, el carro se desbocará.
En los países más avanzados, el conflicto entre sindicatos y empresarios se ha reducido considerablemente. Esto se debe a que ambas partes asumieron que “una lucha excesiva conduce a la autodestrucción”.
La reforma autónoma de la cultura sindicato-empresario es una condición básica, para conseguir un país avanzado. Debemos acabar ya la “Era de Lucha”, para iniciar la “Era de Compañerismo”. Tanto los empresarios como los sindicatos deben ceder para acercarse un paso más.
Es en épocas díficiles, cuando las empresas deben retomar las fuerzas. Son las empresas las que deben abrazar a los trabajadores, mediante una administración transparente y legal. |
Asimismo, es en esta época cuando los trabajadores deben esforzarse aún más y dejar a un lado las luchas ilegales e incrementar la productividad. De esta forma, las relaciones entre sindicatos y empresarios se harán más fuertes. En este sentido, el Gobierno trabajará con principios y esfuerzos.
La apertura del mercado es una corriente que ya no podemos esquivar. Corea, cuya exportación forma parte importante de nuestra economía, debe incrementar la riqueza nacional a través de la firma de Tratados de Libre Comercio.
Sin embargo, también nos preocupan los sectores débiles ante la apertura al exterior. En especial, destacaría a los agricultores y pescadores. Pero, ¿acaso podemos quedarnos estancados en este momento?
Todos nosotros somos hijos e hijas de agricultores y pescadores. Las preocupaciones del sector agrícola, de pueblos del campo y de los agricultores son las preocupaciones de la Nación. Allí, el Gobierno estará con ellos en busca de mejores soluciones.
Los sectores agrícola, pesquero y forestal no pueden permanecer más en el sector primario. Deben añadir la tecnología en su producción y unir la administración del servicio en el proceso de distribución, de tal modo, que puedan elevarse al sector secundario o terciario más competitivo.
También debemos esforzarnos en abrir nuevos mercados en el exterior. Cuando los agricultores y los pescadores, junto con el Gobierno, unan sus propósitos y sabidurías, podremos convertir una situación de crisis en una mejor oportunidad.
Estimados ciudadanos,
El progreso es una labor a realizar por y para el hombre.
El futuro y el progreso de Corea del Sur depende de la formación y preparación de las personas, en especial, de la juventud, pilar fundamental de la sociedad y savia nueva, repleta de sueños y vitalidad.
Por ello, uno de nuestros principales objetivos será despertar y hacer realidad esos sueños invirtiendo en el desarrollo y mejora de sus aptitudes, tanto intelectuales como tecnológicas, para así poder afianzar su lugar en el mundo.
La reforma del sistema educativo es una tarea inminente. Es necesario dejar atrás el uniformado sistema actual, que permite solamente el acceso a las universidades tras un duro proceso de preparación y realización de exámenes. Nuestra labor será integrar en las aulas un espíritu de auto-disciplina y una brisa fresca de creatividad.
Hemos de diversificar los tipos de centros educativos y cultivar el instinto competitivo del personal docente, para así poder revalorizar la educación pública y apaciguar el fervor actual por la educación privada. Así, conseguiremos que florezcan la creatividad y aptitudes de los estudiantes.
La autonomía de las universidades es la llave que abrirá las puertas del progreso económico y social de Corea del Sur. Se han de incrementar los campos educativos y de investigación, con el firme propósito de competir con las mejores universidades del mundo y ser pioneros en el maravilloso mundo del saber.
Debemos aumentar y facilitar el acceso a la educación. Aún careciendo de poder adquisitivo, uno ha de poder estudiar y formarse académicamente, pues no hay más verdad que a través de una debida educación y formación se puede romper el círculo vicioso de heredar pobreza, generación tras generación.
La ciencia confiere a la sociedad racionalidad y progreso. Varias de las técnicas científicas desarrolladas en Corea del Sur son reconocidas mundialmente, pero aún nos queda mucho camino por recorrer para estar en la cima. Con vistas a los próximos 20 ó 30 años, nuestro objetivo es fomentar el desarrollo científico y crear un entorno adecuado en el cual se valore y respete la figura del científico.
La ciencia tecnológica permitirá el acceso al futuro y por esta razón, el Gobierno ha de apoyar, por un periodo largo, la ciencia tecnológica básica y avanzada. Como medida complementaria a todo esto, se ha de facilitar la colaboración entre las universidades y diversas empresas en el área de investigación y desarrollo.
La vivienda no puede ser considerada como un símbolo de riqueza, puesto que se trata de un bien necesario e indispensable en nuestras vidas. Por esta razón, no escatimaremos esfuerzo alguno en llevar a cabo una política de vivienda que permita una estabilización de los precios, así como una mejora de la calidad de vida.
Hemos de reorganizar la estructura de nuestro territorio, siempre adecuándolo al futuro. La expansión marítima y la integración de administraciones son tendencias actuales, por lo que también se ha de planificar el aprovechamiento del espacio para la vida futura, sin olvidar el respeto al medio ambiente y a la cultura, que permitirán conservar el bienestar y la calidad del país.
La preservación del medio ambiente conlleva automáticamente a mejorar la calidad de vida, mientras que la industria del medio ambiente proporciona una nueva energía que impulsa al desarrollo.
Muchas de las cuestiones que abarca nuestra política –alimentación, medio ambiente, agua, recursos naturales, energía- han de ser sometidos a un proceso de cambio, para que en todo momento sean amistosos con el medio ambiente.
La finalidad de la política reside en hacer que los ciudadanos vivan más felices y activamente, no obstante, la política no ha logrado satisfacer este deseo de los ciudadanos. Sin cambios en el sector político, no podemos llegar a ser un país avanzado de primer nivel. Debemos elaborar las direcciones, para el desarrollo nacional y las alternativas pragmáticas. Debemos aflojar el peso de la vida diaria, para llenarla de esperanza. Ese es el principio básico de la política pragmática.
El camino parece lejano, sin embargo, comencemos por las tareas más posibles. Desechemos de una vez las costumbres políticas desgastantes. Busquemos trabajos que contengan el deseo de los ciudadanos y que ayuden a aliviar los dolores de los mismos.
Abriremos la puerta al diálogo, superando las diferencias del Gobierno y la Oposición. Colaboraremos con la Asamblea Nacional y respetaremos las decisiones del Poder Judicial.
Estimados ciudadanos,
Ese chico del pueblo que no tenía ni para comer, pasó de ser un vendedor ambulante, un estudiante pobre, un jornalero y un empleado asalariado, para convertirse en el presidente de una gran empresa, diputado, alcalde de Seúl, y ahora, se ha convertido en el Presidente de la República de Corea.
Como ven, Corea es un país que puede soñar y en donde el sueño puede convertirse en realidad.
Yo espero que todos los ciudadanos coreanos tengan un sueño a realizar y espero que todos trabajen duro para convertirlo en realidad.
Quiero que éste sea un país valioso lleno de oportunidades. Un país pobre, pero con esperanzas; un país que puede levantarse tras una caída; un país que garantiza la oportunidad de triunfar, para todo aquel que ha trabajado arduamente; ése es el país que quiero crear.
Con tan sólo los esfuerzos del Gobierno, es difícil conseguirlo. Ustedes, los ciudadanos, deben ayudarnos. Cada uno debe liderar con sus comportamientos.
Los padres deberán fortalecer el cuerpo y alma de sus hijos. Los profesores deberán enseñar con más esfuerzo a sus estudiantes. Los empresarios y los trabajadores, unidos de la mano, deberán trabajar con espíritu más emprendedor.
Los jóvenes deberán esforzarse más para su desarrollo personal. Los soldados y los policías deberán proteger más fielmente a la Nación y a la sociedad. Los religiosos, los activistas sociales y los periodistas deberán llevar una responsabilidad aún mayor. Los funcionarios deberán cumplir sus deberes con los ciudadanos más fielmente.
Desde mi puesto de Presidente seré el primero en esforzarme. Gracias.
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